Reflexiones pasionistas

Objetivo: Con el anhelo de acompañar y estar más cerca de la Familia Pasionista, las pastorales de los colegios del CUS y Quilpué quieren presentar a la comunidad una serie de reflexiones y pensamientos en escrito y en audiovisual, que nos ayuden a enfrentar de manera Pascual las distintas crisis que tiene nuestro país y el mundo a la luz de nuestra fundadora la Madre María José.
 

Filipenses 4, 4-7

Estén siempre alegres en el Señor; se lo repito, estén alegres y den a todos muestras de un espíritu muy abierto. El Señor está cerca. No se inquieten por nada; antes bien, en toda ocasión presenten sus peticiones a Dios.

Reflexión:

  • La alegría no es solamente personal, sino que es también comunitaria. La alegría vivida en comunidad nos mueve a la fiesta, a celebrar acciones que nos identifican. La oración, la celebración litúrgica debería estar llena de signos de alegría para expresar este encuentro personal y comunitario con Dios.
  • Es un don que brota del hecho de sabernos amados por los demás. “Alégrate…porque el Señor está contigo”. Alégrate por tu hijo(a) te abraza y besa. Alégrate por que tu pareja te acompaña… Si dula la alegría es signo de esperanza y felicidad
  • La alegría nos nueve a anunciar Buenas Noticias, y en especial la esperanza puesta en Cristo resucitado, vencedor de la muerte.

Espiritualidad:

A la Madre María José tenía una alegría profunda y quería que su comunidad fuese alegre, su alegría nace y se fundamenta en la PASCUA. Una comunidad, como una familia en la que todos se quieren y comparten las alegrías.

Aunque hubiese problemas, no perdía la alegría porque estaba convencida de que Jesús jamás la abandonaría. Un pasionista también es alegre y optimista. Alegría, que nunca ofende, ni se ríe de los defectos o dificultades de los demás. Es la alegría de ser amigo de Jesús.

Oración:

Que nunca perdamos la alegría de saber que el Señor resucitado obra en nosotros y a través de nosotros, haciendo brotar el bien aún en medio de las experiencias negativas. Oremos al Señor.


Juan 14, 27

La paz les dejo; mi paz les doy. Yo no se la doy a ustedes como la da el mundo. No se angustien ni se acobarden.

Reflexión:

•     La paz no es la ausencia de conflictos sino la capacidad enfrentar las situaciones de crisis. Si nos mueve el  amor, podremos dialogar con otros logrando el respeto y la empatía.

•     La paz exige el diálogo amable, la tolerancia y apertura a la diversidad, lo que no significa estar de acuerdo en todo con los demás, sino la capacidad de aceptar a los otros, sin discriminar, ni ofender por sus ideas o estilo de vida, incluso cuando estemos totalmente en contra de su punto de vista.

•     La paz implica el rechazo de toda expresión de violencia, y el respeto de los derechos de todas las personas, valoradas en su dignidad.

Espiritualidad:

La madre María José sabe que debe escuchar por sobre todo al Señor. Ella leía la Palabra de Dios y se esforzaba por practicarla. También le gustaba hablar con Jesús en la oración: le gustaba rezar. Escuchando la Palabra del Señor llegó a la conclusión de que la llamaba a ser religiosa, y a pesar de que su mamá se oponía fuertemente, ella dejó su hogar para hacer lo que el Señor le pedía.

Oración:

Para que construyamos la paz en nuestra comunidad, basada en la comunicación, el  respeto y el diálogo. Oremos al Señor

Mateo 25, 37-40

Entonces los justos dirán: «Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te dimos de comer, o sediento y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos forastero, sin ropa y te vestimos? ¿Cuándo te fuimos a ver en la enfermedad o en la cárcel? El respondió: cuando lo hicieron con alguno de los más pequeños de estos mis hermanos, me lo hicieron a mí.

Reflexión:

•             Es la capacidad de mirar a las otras personas como un regalo de Dios para nuestra felicidad. Descubrir en ellas a alguien con el mismo valor, anhelos de felicidad, y derechos que nosotros.

•             Es ponerse en su lugar, para comprender sus acciones; sintonizar con sus sufrimientos, y abrirse a la posibilidad de ir en su ayuda.

•             La empatía tiene como fruto, entre otros, la misericordia, característica de Dios, que por amor, envía a su Hijo al mundo, para hacerse hombre, compartir nuestra vida en todo, con su grandeza y miseria, para darnos a conocer el amor de Dios, regalarnos su perdón, construir lazos de amistad.

Espiritualidad:

Nuestra fundadora siendo niña y joven vive la empatía colocándose en el lugar de los más necesitados de tu tiempo, los pobres y abandonados. Los niños de las fábricas de la cuidad de Manchester no le son indiferente, más bien son su motor para buscar y entender su vocación de servicio. Trabajó siempre a lo largo de toda su vida, esforzándose por dar lo mejor de sí en lo que hacía.

Oración:

Para que seamos capaces de descubrir la presencia del Señor Jesús en los más pobres y marginados de nuestra sociedad, y seamos empáticos con todos con ellos. Oremos al Señor.

Mateo 19, 21

Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, vende todo lo que posees y reparte el dinero entre los pobres, para que tengas un tesoro en el Cielo. Después ven y sígueme.

Reflexión:

•     La palabra solidaridad significa “sólido”, es decir, valorar que todos somos uno solo, que lo que afecta a uno, nos afecta a todos, y por consiguiente, es motivación suficiente para trabajar junto a los demás, en pos del bien común.

•     Se ejercita en las tareas pequeñas de la vida diaria, implica cultivar la capacidad de ponerse al servicio de los demás, ofreciendo tiempo, cualidades e iniciativas en favor de la dignidad Humana.

 •    Es también la capacidad de comprometerse con los demás, especialmente con los más pobres y abandonados, al estilo del “buen samaritano” que gratuitamente atiende incluso a aquel que, siendo un desconocido, sufre el abandono y la marginación.

Espiritualidad:

Siendo adulta se fue a vivir en un barrio muy pobre, para estar cerca y servir a los más pobres, a niños, jóvenes y adultos que vivían en la miseria. Ella estaba convencida que Jesús estaba presente en todos los pobres y despreciados. Estaba convencida de que Jesús está crucificado en los pobres. Ella ve en los pobres al CRUCIFICADO.

Oración:

Por todos los que formamos esta comunidad pasionista, para que estemos atentos a nuestros hermanos que manifiestan gestos de tristeza o dolor, y seamos solidarios con ellos. Oremos al Señor.

Efesios 6, 18

Oren en el Espíritu en todo momento, con peticiones y ruegos. Manténganse alerta y perseveren en oración por todos los santos.

 

Reflexión:

•             Para crecer en la vida necesitamos mirar el camino que estamos recorriendo, es decir, evaluar permanentemente nuestro proyecto de vida.

•             En el camino de la vida nos encontramos con nuestras fortalezas y debilidades. Éstos últimos, lejos de desanimarnos han de ser asumidos como aprendizajes para un mayor crecimiento.

•             Ninguno de nosotros puede pretender que todo va a salir según nuestros planes, que la vida va a estar exenta de sufrimientos. En el camino hay altos y bajos. Quien persevera puede ver luz en la oscuridad, al igual que Jesús quien venció a la Muerte y vive para siempre.

•             Dios ha puesto en nuestras manos su proyecto de amor, confía en nosotros, no le podemos defraudar. En ello se juega el bien de nuestros hermanos, especialmente de los que más sufren, y nuestra propia felicidad.

Espiritualidad:

La Madre María José era delgada y bajita de estatura,  y aparentemente frágil. Sin embargo, era una persona muy fuerte, capaz de enfrentar el rechazo, el ataque de los demás, los fracasos, enfermedades, calumnias, pobreza. Nunca se rindió, por muy difícil que fuese un problema. Estaba convencida de que el Señor jamás la abandonaba y por eso seguía siempre adelante, aún en medio de problemas.

Oración: Oremos para sacar los aprendizajes que no enseña la vida, tracemos metas y sigamos caminado. ¡Seamos perseverantes en el amor!

Juan 8:31-32

 Jesús se dirigió entonces a los judíos que habían creído en él, y les dijo: Si se mantienen fieles a mis enseñanzas, serán realmente mis discípulos;  y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.

Reflexión:

•             La persona honesta, que vive en la verdad, es sólida, sin doblez, fiel, alguien en quien se puede confiar.

•             Es capaz de mirarse a sí misma, con la mayor objetividad posible, descubrir todas las cualidades y también las limitaciones; aceptarse tal como se es, sin pretender ser distinta, y de este modo, poder construir sobre bases seguras, reales.

•             El honesto construye su vida en comunión con los demás, aportando sus dones, recibiendo ayuda, sin aprovecharse de los otros, de sus capacidades, de sus dones. Promueve la verdad, la justicia y la paz, goza con logro de sus objetivos, con la conciencia de haberlos obtenido honestamente y nunca a costa de los otros.

Espiritualidad:

La Madre María José trabajó la honestidad consigo  misma y con su comunidad religiosa. Ser directa y llevar la verdad a todas partes le llevo a que otras personas, de su propia comunidad e incluso clérigos de su época, hablarán mal de ella. Dicha situación la llevó a una investigación y juicio canónico en donde sus detractores tuvieron que reconocer sus errores.

Oración:

Oremos por las familias que viven en la desconfianza, para que con un corazón sincero, puedan recomponer sus relaciones basadas en la verdad y en la confianza. Oremos al Señor.